miércoles, 12 de julio de 2017

kalashnikov


Últimamente escucho mas blues de lo habitual. Hay una canción de Kenny Wayne Shepeherd que me vuelve loca. y si, he tenido que buscar el nombre en google para escribirlo bien aquí, pero realmente me gusta muchísimo, aunque no sepa escribir perfectamente su nombre.
¿Sabes que creo? qué cuando ignoras algo durante mucho tiempo o se pudre o echa raíces.
Soy incapaz de ignorarte al igual que al blues. y cuando hago un mínimo intento de ignorarte echas raíces y te cuelas nuevamente en mis sueños.
A veces tenemos unas percepciones de nuestra vida diferentes de la realidad.
Creo que mi mente sigue funcionando en perfecto estado de locura transitoria. Estaba preocupada. pero no, todo en orden. todo ARDE.
Me doy cuenta cuando escribo, cuando vuelo, cuando mi mente vuela, y mis extremidades no están doloridas como casi siempre.
y no he tomado alcohol, ni drogas y sigo volando y creando. entonces me doy cuenta de que por mucho tiempo que pase y haya rafagas de normalidad, la vehemencia con la que a veces miro la vida esta intacta. y me he dado cuenta de que en verdad me gusta. Qué me preocupa la normalidad. Mirarte con normalidad es lo que mas preocupa en este momento. y por mucho que me digan
que te mire como tal, no puedo. No lo permitas. no permitas que nadie te trate como una persona normal. Además, ¿Cómo vas a ser feliz con una persona que te trata como una persona normal?



jueves, 27 de octubre de 2016

novias

Me gustan las parejas. No sé, son tan blanditas. Yo quiero que todas las parejas sean felices y blanditas. Lo curioso, en los tiempos que corren, es que haya parejas que funcionen. Yo pensaba que ya era imposible, que cómo íbamos a aguantar a otra persona si no nos aguantamos a nosotras mismas porque es dificilísimo.

Normalmente me caen mejor los novios aunque siempre estaré a favor de la novias, supongo que por eso de sentirnos más cercanas a semejantes del mismo sexo. A los tíos también os pasa, la tía siempre es la mala.

Bien, lo primero es saber qué es una novia: una novia NO es tu madre, ni tu hermana, ni tu prima, ni una amiga a la que te tiras, ni mucho menos un colega, ni tampoco una de esas amigas de ese grupo tuyo de sólo amigas. Una novia es, en la mayoría de los casos, la que medio odia a ese grupo tuyo de sólo amigas. Y por tal, no puedes tratarla de igual manera que a los demás. Una vez sabido eso es conveniente, también, diferenciar tipos de novias. Sólo hay dos tipos: las que hablan con sus exnovios y las que no. Porque me caes bien, novio atento, te voy a dar un consejo: huye de la novia que toma cafés/cañas/mevoydetapas con su ex. Probablemente en el primer error del novio nuevo ella se vaya de cervezas con el novio viejo, le cuente el fallo del nuevo y luego las lágrimas y después, quién sabe, nadiemevaaentendercomotúyvamosalacama.

Las novias no necesitamos mucho, tan sólo tres cosas: atención, respeto y cariño. En ese orden. No necesitamos flores, ni tampoco a un chulo de playa que amenace con partirle la crisma al primer gilipollas que nos diga
cualquier mierda. Sin embargo, eso no hace que de vez en cuando nos apetezca alguna florecilla del campo y sentirnos protegidas. Protegidas, ojo, no defendidas. El fallo con el detallismo es que los novios casi siempre lo hacéis mal. No podéis agasajarnos al principio con cenas y regalos y luego apalancaros. A ti, que te la quieres ligar y quieres probar al a ver qué tal: no vayas en las primeras citas hecho un pincel con un ramo. Eso da mucho miedo, y si pasas la barrera ya la habrás malacostumbrado. Yo qué sé, regálale una chapa que te haga gracia o hazle un dibujo, a ser posible, feo.

También está el engaño. A una novia JAMÁS la vas a engañar. La novia tiene el control absoluto de todos tus movimientos. La novia es un animal que siempre va por delante. Piénsalo, tú no te acuerdas de fechas, pero ella
sabe los cumpleaños de tu madre, de tus hermanos, de todos tus colegas y de todo ese grupo de sólo amigas. Sabe cuándo te sacaste el carné de conducir, sabe cuándo es el cumpleaños de todas tus ex, de todos tus rollos, de ese amor platónico de cuando tenías quince años, sabe cuándo te tiraste a la primera y a la última, y cuándo te la tiraste a ella, tú no te acuerdas pero ella sí sabe cuándo empezasteis, cuándo hicisteis trescientos días, mil quinientos o cuarenta y seis. Es cuestión de combinar números y probar contraseñas en todas tus redes sociales, y tienes Twitter, Facebook e Instagram. Y si sigues siendo cani o un despojo social, tendrás hasta Tuenti. Tu novia sabe si sigues metiéndote en Badoo, o si en un arrebato de desesperación creaste una cuenta en Meetic. Así que es una pérdida de tiempo intentar engañarla. Normalmente, si no eres tan gilipollas de cometer el error, tu relación irá bien. Y si quieres dejarla y no sabes cómo, privatiza tus redes.

Las peleas. Las peleas son necesarias. No un calentón de tirarse cosas e insultarse. Las peleas de cruzar los brazos los dos sentados en el sofá y quedarse callados a ver quién mira al otro antes, ésas son las buenas. Peleas tontas de yo quiero un kebab y ver una película en el salón y tú quieres tomarte un gin tonic fuera y al final no hacéis nada. Discute a gusto con tu  novia sin levantar la voz, porque ella siempre va a ganar. Hay una cosa inamovible en una relación: las tías siempre llevamos la razón incluso cuando somos totalmente conscientes de que la lleváis vosotros.

En realidad no somos tan complicadas. No queremos cosas de vosotros, tan sólo queremos cosas con vosotros. No necesitamos detalles románticos de películas americanas, tan sólo queremos que aunque hayamos dicho ¡no a San Valentín! vengáis con un paquetito de Lacasitos. Ah, sí, es muy importante el chocolate. Nunca lo entenderéis. No estamos locas por eso de Freud y la histeria, estamos locas, básicamente, porque tenemos la regla. Y eso es algo muy importante para ti que eres novio. Somos un torbellino emocional por las hormonas. Y necesitamos chocolate. Así que después de toda la parrafada para que después hagas lo que te dé la gana, al menos, quédate con tres conceptos: chocolate, Espidifén y manta. Cuando no entiendas a tu novia, llévale esas tres cosas. Si no la engañas (porque no puedes) y tienes siempre una tableta de chocolate, ibuprofeno en sobre y una manta de viaje, ya te puedes dar con un canto en los dientes.



martes, 13 de enero de 2015

Si vuelve a decir una sola palabra despectiva sobre Elvis Aaron Presley le mataré yo mismo a patadas en la cabeza.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Ojos que no ven, corazón que no siente. Dicen.
Pero esta vez su corazón la advertía que aunque seguía latiendo con la misma fuerza, quizás debía cambiar de revoluciones.Sentía su pulso rápido y su piel fría. No podía mirar al cielo porque tendría que cerrar los ojos y ella debía seguir caminando hacia delante. Ella siempre miraba al cielo para buscar el calor de su madre cuando algo la preocupaba, y esta vez parecía que su madre lloraba, lloraba mucho.
La calle era como un concurso de obstáculos, donde la recompensa no estaba clara. Después de que el reloj marcara la media tarde, ella llego a su destino. Escurría su camisa y su pelo como una bayeta de cocina empapada. Podría llenar cubos de agua para media ciudad. Empezó a temblar y a rezar. Ojalá su mentira fuera la única verdad.


Allí estaba, de pie, mirando al frente intentado traspasar con la mirada la puerta para no tener que acercarse más. Allí estaba, sintiendo el frío del agua y del pomo en su mano y poco a poco en su corazón. Que rápidamente se pararía unos segundos al contemplar que el amor vestido de sexo se había escapado, se había compartido y ahora sí tendría que aceptarlo. Porque exactamente, el que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla. Y hay veces que la verdad puede doler como acostarse en una cama llena de agujas.